El conectivismo y los estudiantes

La inclusión del conectivismo en las aulas, como cualquier otra teoría sobre la educación, choca  contra la praxis áulica. Los estudiantes son resistentes al cambio y a abandonar su zona de confort, aunque ello suponga un atraso en su aprendizaje o una contradicción con sus formas de relación on line.

La inclusión del conectivismo en las aulas, como cualquier otra teoría sobre la educación, choca  contra la praxis áulica.

Los estudiantes son resistentes al cambio y a abandonar su zona de confort, aunque ello suponga un atraso en su aprendizaje o una contradicción con sus formas de relación on line.

Todavía observamos con nostalgia la década de los ’60 donde los estudiantes eran proactivos contra el poder establecido, cuya representación en la escuela se encarnaba en las estructuras institucionales. Sin embargo los actuales nativos digitales no acompañan con entusiasmo la mayoría de esfuerzos innovadores que proponen los conectivistas:

  • Se resisten al uso de plataformas colaborativas on line, percibiéndolas como una recarga de trabajo que podría solucionarse en la interacción presencial.
  • No perciben la educación como una prioridad, ni siquiera en la universidad.
  • Esperan la crítica constructiva de los docentes, la aportación experta, antes que la co-creación con sus pares.
  • Se resisten a empoderarse de sus estudios mientras la evaluación siga en manos de los profesores.

Esto lleva a muchos docentes a dejarse auto-convencer de las bondades que suponen las teorías innovadoras per se y a desmotivarse al no obtener el retorno esperado.

¿Existe una contradicción verdadera en el seno de estas reflexiones? Y si así fuera: ¿Cómo pensáis que se resuelve?

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