Rutinas de pensamiento

Cuando reflexionamos en el aula sobre los proyectos que están desarrollando los estudiantes, la participación del docente no deja de ser otra voz, otro sistema de pensamiento que se pone en juego en el intercambio de opiniones en la clase.

Cuando reflexionamos  en el aula sobre los proyectos que están desarrollando los estudiantes, la participación del docente no deja de ser otra voz, otro sistema de pensamiento que se pone en juego en el intercambio de opiniones en la clase.

Aún así, su opinión, tiene un peso especial en tanto su conocimiento experto aporta un saber que los alumnos difícilmente posean. Esta circunstancia suele tener un efecto potenciador para la calidad del proyecto que se está analizando, pero no necesariamente aporta valor al aprendizaje significativo de los estudiantes. Los alumnos necesitan empoderarse de sus estudios para que dichos aprendizajes generen sistemas de valores, para que dichos sistemas de valores sean asumidos como propios y para que sean exportables a otros ámbitos del pensamiento.

Cuanto más omnipresente sea el lugar del docente, más difícil es que suceda…

Esto me lleva a plantearme las siguientes preguntas:

  • ¿Qué es lo que debe saber el maestro, en un sistema de enseñanza-aprendizaje centrado en el alumno?
  • ¿Qué nos queda cuando abandonamos ese lugar de supuesto saber, que durante tantos años fue constitutivo de nuestra labor profesional?

Las rutinas de pensamiento son un referente claro que nos ayuda a entender cómo se estructura una labor diferente en el aula: Crea una relación donde el maestro aporta una metodología de trabajo y los alumnos la utilizan para reflexionar sobre los contenidos que ellos han elegido y que les son propios.

Yo lo utilizo, por ejemplo, cuando les digo:

  • Cuando hagáis la próxima presentación en PowerPoint, en cada diapositiva de la presentación plantearos lo siguiente: Os muestro esto (A), porque os quiero decir esto (B)

“Las rutinas de pensamiento son estrategias breves y fáciles de aprender que orientan el pensamiento de los estudiantes y dan estructura a las discusiones en el aula.

Si se practican con frecuencia y flexibilidad, acaban convirtiéndose en el modo natural de pensar y operar con los contenidos curriculares en el aula”

Esto lo aprendí en Metodologías para el aprendizaje activo en el aula del siglo XXI y lo aplicaré cada día más 🙂

¡Feliz elección la de participar en EVE15, la Escuela Virtual de verano de la Asociación Espiral, de Educación y Tecnología!

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