Separarse (III) ¿Por qué fracasan las parejas?

¡Ojalá el tiempo lo curara todo! Poner límite a tu sufrimiento y construir el futuro que necesitas está al alcance de tu mano si cuentas con las herramientas adecuadas. No es fácil, pero...

“Los cuatro jinetes del Apocalipsis”

La separación es aquel momento en que tú, tu pareja (o ambos), deciden poner fin a una relación que no os resulta funcional.

Pero ¿Cuándo dejó de serlo? Las relaciones se construyen poco a poco, como quién levanta una pared de ladrillos. ¿Qué provoca que esa pared se agriete hasta que, al final, caiga por su propio peso?

¿Tú crees que “depende de cada pareja” y “del cristal con el que se mire”?

A finales de los años 70, John Gottman y su mujer Julie Schwartz fundaron, en la Universidad de Washington, el Laboratorio del amor, desde el cual estudiaron los resultados del comportamiento en las relaciones de pareja.

Su objetivo era demostrar que las relaciones pueden estudiarse científicamente a través de mediciones psicofisiológicas, del análisis de micro expresiones, de reacciones emocionales y del lenguaje no verbal.

Gottman afirmó, luego de observar y analizar el comportamiento de más de 3.000 parejas, que podía predecir, con un 90% de fiabilidad, si una pareja mantendría su relación o no.

Fruto de su estudio definió cuatro actitudes cuyo impacto resulta determinante en el fracaso del amor:

  • 1- La crítica de la pareja (El hambre):

Cuando llega ese momento de la relación en que cualquier cosa que digamos puede convertirse en una batalla campal, lo que decimos está tan teñido por el dolor que todo se tergiversa. En todo buscas un doble sentido y hasta los halagos terminan pareciendo una humillación camuflada.

¿Conviertes los actos de tu pareja en “etiquetas negativas” de su personalidad?

Eres frío, estás sordo, no tienes sentido del humor

  • 2- Despreciar a tu pareja (La muerte):

El desprecio se basa en el resentimiento, la ira y la frustración que hemos acumulado. Usar el sarcasmo, intimidar a través de comentarios irónicos de forma pública y/o privada, es un comportamiento destructivo que envenena las relaciones.

El desprecio transmite superioridad, falta de respeto y crueldad. Termina convirtiéndose en un maltrato psicológico evidente.

El desprecio es esa losa que te cae encima cuándo recibes comentarios irónicos cómo:  Qué raro que lo hayas olvidado

  • 3- Estar siempre a la defensiva (La guerra):

No ceder ni pedir nunca perdón, responder a un ataque con otro ataque y negarte a hablar de situaciones que resultan conflictivas, son formas de eludir la responsabilidad que la relación requiere.

¿Te sientes a menudo una víctima? ¿Utilizas frases como “no es culpa mía que siempre lleguemos tarde”?

  • 4- La indiferencia (La gloria):

Adoptar una actitud pasiva, hacer cómo si no pasara nada, mostrar indiferencia por el otro, mostrarse ausente, responder con un silencio o con un “déjame en paz” sólo aumenta las distancias y la angustiosa sensación de estar solo en el amor.

 

En una relación de pareja saludable, los conflictos y las diferencias constituyen una oportunidad de crecimiento.

Si percibes los conflictos y las diferencias como una amenaza, si sientes que te pones en tensión emocional y/o corporal al hablar de vuestras diferencias, puede ser que “los jinetes del apocalipsis” ya estén aquí.

¿Es momento de cambiar? ¿Sigues cómo hasta ahora? ¿Lo has probado todo y las cosas no mejoran? Quizás sea el momento de pedir ayuda.

Cualquiera que sea la decisión que tomes, deberás hacer limpieza, gestionar muchas emociones y superar viejas creencias.

¡Imagina tener las herramientas para transitar ese camino, recuperar tu energía y prepararte para un futuro mejor!

El coaching te dará claridad sobre lo que quieres y cómo quieres conseguirlo. Mejorará tu autoestima, hará que te sientas capaz de responder a este reto y sentir que mereces una vida mejor. El coaching te ayudará a comunicarte sin agresividad y sin renunciar a lo que piensas.

Pon límites a tu sufrimiento y construye el futuro que necesitas.

 

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